Fedora

Argumento

 

Acto I

Palacio del conde Vladimiro, hijo del jefe de policía de San Petersburgo. Los criados del conde aguardan su regreso, pues éste está ausente celebrando su próxima boda con Fedora Ramazoff, una riquísima viuda que le salvará de sus múltiples acreedores.

Entra Fedora buscando a su prometido, y poco después, llega el diplomático De Siriex, trayendo a Vladimiro mortalmente herido.

La policía interroga a la servidumbre. El cochero dice que estaba esperando a su amo cuando oyó dos disparos y, tras bajar del coche, encontró a su amo en un mar de sangre. El mayordomo afirma que aquella misma mañana una anciana había llevado al palacio una carta, que posteriormente fue robada por un desconocido que esperaba ser recibido por el conde. Por último, un lacayo recuerda el nombre del desconocido: Loris Ipanoff, el vecino del palacio contiguo. La policía corre a detenerlo, pero Loris no está en su casa.

El médico sale de la alcoba del conde y anuncia la muerte de éste. Fedora, totalmente destrozada, jura vengar a su prometido.

 

Acto II

Deslumbrante fiesta en el palacio que Fedora posee en París. Entre los invitados se encuentra Loris Ipanoff, que desconoce la relación que existía entre Vladimiro y Fedora. Llega De Siriex y Fedora le presenta a Loris, lo que sorprende al diplomático, pero Fedora le explica que forma parte de su plan de venganza.

Mientras todos los invitados participan en el baile y Olga, la sobrina de Fedora, coquetea con todos, Fedora presiona a Loris hasta que éste confiesa que él fue quien mató a Vladimiro, pero que tuvo una inexcusable razón para hacerlo. Fedora invita a Loris a que regrese más tarde, cuando todos se hayan ido, para contarle con detalles lo sucedido.

Llega un mensajero con la noticia del asesinato del zar a manos de los nihilistas. La fiesta se interrumpe y todos se marchan. Al quedarse sola, Fedora escribe una carta a la policía rusa acusando a Loris y a su hermano Valeriano, que vive en Rusia, de la muerte de Vladimiro.

Aparece Loris, y Fedora le acusa de ser un nihilista y haber asesinado a Vladimiro. Loris, que continúa sin sospechar la relación que unía a Fedora con Vladimiro, le confiesa que el motivo del homicidio fue que Vladimiro era el amante de su esposa. Fedora, que se ha enamorado de Loris, lo cree y cae en sus brazos.

 

Acto III

Algunos meses después. Loris y Fedora viven felices en la villa que ella posee en los Alpes suizos.

Llega de visita De Siriex que, aprovechando la ausencia de Loris, informa a Fedora de la detención y muerte de Valeriano, el hermano de Loris, a manos de la policía rusa. Así mismo, también le dice que la madre de Loris y Valeriano murió de dolor al enterarse de la muerte de su hijo. Al quedarse sola, Fedora medita sobre las terribles consecuencias que causó su denuncia.

Regresa Loris con una carta de Rusia en donde se le informa del trágico fin de su familia y en donde además, se le advierte de la existencia de una espía rusa en París que ha sido la causante de todo.

Ante la reacción de Fedora, Loris comprende que es ella la que ha movido los hilos de la trama y la acusa de perversa, cruel e hipócrita. Fedora implora el perdón, pero Loris se muestra implacable. Desesperada, Fedora ingiere una cápsula de veneno y entra en agonía, no sin antes besar por última vez a su amado Loris que, sosteniéndola entre sus brazos, la perdona.

Programa y reparto

Conductor: Daniel Oren
Puesta en escena: mario martone
Conjuntos: Margherita Palli
Disfraces: Ursula Patzak
Luces: pasquale mari


Emitir


La Principessa Fedora Romazoff: Sonya Yoncheva
La Contessa Olga Sukarev: Mariangela Sicilia
Il Conte Loris Ipanov: Roberto Alagna
De Siriex: Massimo Cavalletti
Il Barone Rouvelle: Marco Ciaponi
Boroff: Costantino Finucci
Grech: Vladimir Sazdovski

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Junio 2020
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Teatro alla Scala

El teatro alla Scala (también conocido como La Scala) de Milán es uno de los teatros de ópera más famosos del mundo.

La temporada del teatro suele iniciarse el 7 de diciembre, día de San Ambrosio, santo patrón de Milán. Todas las funciones deben terminar antes de la medianoche; las óperas más largas deben comenzar más temprano.

Entre los más grandes directores del Gran Teatro hay que citar figuras como Arturo Toscanini, Gianandrea Gavazzeni, Claudio Abbado, Georges Prêtre, Riccardo Muti y Daniel Barenboim.

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